domingo, 30 de agosto de 2026

Crematorio de Rafael Chirbes

 


«Crematorio» (2007), publicada por Anagrama, es la primera novela que leo de Rafael Chirbes. Es una novela compleja que nos pide mucha concentración. Está divida en unos capítulos en los que no encontramos puntos aparte, solo leemos un largo párrafo que combina las frase cortas con otras largas marcando un ritmo reflexivo. Los diálogos están mezclados con las reflexiones del personaje que protagoniza el capítulo, así, Chirbes consigue que el lector entre en las reflexiones de dicho personaje de una forma caótica, como son realmente los pensamientos. La trama es secundaria. El autor utiliza diferentes narradores, desde la primera persona —Rubén— a tercera, pero este último siempre describe el pensamiento del personaje que trata el capítulo, por ejemplo: vemos cómo Ramón Collado cae en las manos de Irina o las reflexiones de Silvia sobre su relación con el arte. Ella es una restauradora.

«Crematorio» es una denuncia social contra la especulación inmobiliaria. En Misent, un pueblo ficticio del mediterráneo valenciano, se centra la historia. Rubén Bertomeu es el protagonista, un constructor que se ha enriquecido con sus negocios inmobiliarios. La novela empieza con la muerte de Matías, su hermano pequeño, un antiguo comunista que había pasado los últimos años trabajando en sus campos, denunciado a su hermano por las consecuencias paisajísticas de sus construcciones. Matías era adorado por la madre de ambos, incluso por Silvia, la hija de Rubén. Cuando Rubén nos habla podemos leer entre líneas la envidia que siente por su hermano.  

Otros personajes interesantes son Juan —marido de Silvia. Ambos representan la hipocresía de los intelectuales, ambos critican los negocios de Rubén, pero no dan ascos a su dinero. Aquí Chirbes escribe magistralmente la hipocresía de ambos, sus estériles justificaciones y el vacío que sienten y no son capaces de rellenar—, Federico Brouard —amigo de los dos hermanos, escritor, alcohólico. Juan escribe una biografía





de este personaje tan singular, que simboliza el fracaso de la izquierda, aunque, para mí, Chirbes solo trata de una izquierda intelectual y no de los movimientos sociales— o Mónica, que es la segunda esposa de Rubén, mucho más joven que él, atractiva, simboliza el rápido ascenso social sin ningún mérito. Un rasgo característico de nuestra sociedad corrupta. Ramón Collado es la mano derecha de Rubén. Es el encargado de realizar los trabajos sucios de los negocios, la muestra de cómo se construyó el capitalismo del levante y su especulación que corrompió a todos nuestros protagonistas y Misent.

La cremación de Matías es la metáfora de una sociedad que tiene su propia cremación. Cuando estalló la crisis de 2008 muchos críticos dijeron de «Crematorio» que fue una obra profética. Para su autor no fue así, porque solo relató lo que él veía y los demás se negaban a aceptar, como los personajes de este libro. «Crematorio» es una gran novela, pero excesivamente pesimista, no deja títere con cabeza y nos deja un mal sabor de boca.


domingo, 16 de agosto de 2026

San Camilo, 1936 de Camilo José Cela

 


«Vísperas, festividad y octava de San Camilo del año 1936 en Madrid» (1969) es una de las novelas más ambiciosas de Camilo José Cela. En «San Camilo, 1936» se explican los días previos al fatídico golpe de Estado del 18 de julio. Una lectura compleja debido a que la estructura de la novela parece un caos, diálogos mezclados con la narración del narrador, saltos de temas sin avisar, no existe separación de párrafos ni puntos ni oraciones subordinadas, porque Cela quiere transmitirnos el caos social de esos días. El fujo de pensamientos también es errante, así, el protagonista piensa en los sucesos violentos de los revolucionarios, y, en la frase siguiente, leemos sus pensamientos voluptuosos sobre su novia.

No es un libro para estudiar la historia propiamente dicha, sino para conocer parte de la locura colectiva que vivió el pueblo madrileño durante esos días. A partir de la intrahistoria de Unamuno captamos la inconsciencia colectiva de Jung. Con este clima Cela escribe, en un mismo párrafo, el sincronismo de lo personal y lo colectivo, la vida cotidiana y la social. Como a don Tomás, que el día en que muere su esposa escucha, en la radio, que el ejército se ha sublevado en Marruecos. O los funerales de Castillo y Calvo Sotelo están intercalados con la visita, en los burdeles, de algunos protagonistas. La repetividad es otra de las claves de esta novela, para algunos críticos entorpece la trama, y para otros encaja con la desfragmentación de la novela y la histeria colectiva.

La prima página es muy importante. El protagonista se mira en el espejo, entonces, se desdobla en el narrador y se habla a sí mismo en segunda persona. El reflejo muestra a un hombre con miedo, un reflejo que simboliza la desintegración ética de Madrid. El tío Jerónimo es otro protagonista importante. Tiene unas ideas alejadas de los dos bandos extremistas que combatieron en la guerra, es un republicano liberal que defiende el placer y crítica a sus coetáneos porque se han dejado esclavizar por las ideologías. En el epílogo hay un excelente monólogo de Jerónimo que explica con detalle todas sus ideas.







sábado, 8 de agosto de 2026

El Tugurio de Zola



«El tugurio» (1877) de Zola es la séptima entrega de la saga «Los Rougon-Macquart». He leído la edición de Trotalibros (2022). «El tugurio» es el tercer libro que leo de Zola, los dos anteriores fueron «Nana» y «Germinal».

La explicación de la novela podéis verla en este magistral vídeo de Jan Arimany:

 https://www.youtube.com/watch?v=ImHSjt1lL4A&list=PLbLrqQUP9dI0&index=13 

Yo añadiría que en «El tugurio» hay una descripción profunda de los barrios bajos de París, pero en «Germinal» relaciona con maestría la explotación del sistema capitalista y las consecuencias que tiene en la vida de la clase obrera. No es ninguna crítica, porque es la intención de Zola que sea así. En el «El tugurio» el autor nos muestra cómo el ambiente social condiciona a los personajes. El alcoholismo de los obreros, las penalidades económicas, la suciedad de las calles, las trampas entre ellos, las envidias y los gandules son descritos magistralmente. Coupeau y Gervaise son los ejemplos más claros. El primero es una persona abstemia, pero tiene un accidente laboral y todo cambia porque se vuelve un borracho. Gervaise intenta seguir trabajando, tira ella sola del carro, pero con los años lo pierde todo. La corrupción ética del ambiente la machaca y la influye. El único pero del estilo naturalista de Zola es la frialdad del narrador, escrito en tercera persona, buscando la total objetividad porque él defendía un método científico que analizaba a la sociedad. Sin embargo, las escenas son tan duras que hablan por sí solas.









sábado, 1 de agosto de 2026

Las curvas no señallizadas

En el 2021 publiqué Las curvas no señalizadas. Aquí un vídeo de promoción: https://www.youtube.com/shorts/UBiaQtoJDYg