Crematorio de Rafael Chirbes

 


«Crematorio» (2007), publicada por Anagrama, es la primera novela que leo de Rafael Chirbes. Es una novela compleja que nos pide mucha concentración. Está divida en unos capítulos en los que no encontramos puntos aparte, solo leemos un largo párrafo que combina las frase cortas con otras largas marcando un ritmo reflexivo. Los diálogos están mezclados con las reflexiones del personaje que protagoniza el capítulo, así, Chirbes consigue que el lector entre en las reflexiones de dicho personaje de una forma caótica, como son realmente los pensamientos. La trama es secundaria. El autor utiliza diferentes narradores, desde la primera persona —Rubén— a tercera, pero este último siempre describe el pensamiento del personaje que trata el capítulo, por ejemplo: vemos cómo Ramón Collado cae en las manos de Irina o las reflexiones de Silvia sobre su relación con el arte. Ella es una restauradora.

«Crematorio» es una denuncia social contra la especulación inmobiliaria. En Misent, un pueblo ficticio del mediterráneo valenciano, se centra la historia. Rubén Bertomeu es el protagonista, un constructor que se ha enriquecido con sus negocios inmobiliarios. La novela empieza con la muerte de Matías, su hermano pequeño, un antiguo comunista que había pasado los últimos años trabajando en sus campos, denunciado a su hermano por las consecuencias paisajísticas de sus construcciones. Matías era adorado por la madre de ambos, incluso por Silvia, la hija de Rubén. Cuando Rubén nos habla podemos leer entre líneas la envidia que siente por su hermano.  

Otros personajes interesantes son Juan —marido de Silvia. Ambos representan la hipocresía de los intelectuales, ambos critican los negocios de Rubén, pero no dan ascos a su dinero. Aquí Chirbes escribe magistralmente la hipocresía de ambos, sus estériles justificaciones y el vacío que sienten y no son capaces de rellenar—, Federico Brouard —amigo de los dos hermanos, escritor, alcohólico. Juan escribe una biografía





de este personaje tan singular, que simboliza el fracaso de la izquierda, aunque, para mí, Chirbes solo trata de una izquierda intelectual y no de los movimientos sociales— o Mónica, que es la segunda esposa de Rubén, mucho más joven que él, atractiva, simboliza el rápido ascenso social sin ningún mérito. Un rasgo característico de nuestra sociedad corrupta. Ramón Collado es la mano derecha de Rubén. Es el encargado de realizar los trabajos sucios de los negocios, la muestra de cómo se construyó el capitalismo del levante y su especulación que corrompió a todos nuestros protagonistas y Misent.

La cremación de Matías es la metáfora de una sociedad que tiene su propia cremación. Cuando estalló la crisis de 2008 muchos críticos dijeron de «Crematorio» que fue una obra profética. Para su autor no fue así, porque solo relató lo que él veía y los demás se negaban a aceptar, como los personajes de este libro. «Crematorio» es una gran novela, pero excesivamente pesimista, no deja títere con cabeza y nos deja un mal sabor de boca.


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