En la biblioteca de mi barrio he cogido «El segundo sexo» de Simone de Beauvoir. Publicado por Cátedra (2017). En 1949 se publicó el libro feminista más famoso del siglo XX. Como todos sabemos Simone de Beauvoir fue paraje de Sartre, nunca se casaron porque defendían el amor libre, aunque «El segundo sexo» sea un libro feminista la filosofía sartriana tiene un fuerte ascendente en la autora. Ahora bien, este libro se lee con más agilidad que «El ser y la Nada».
Las primeras doscientas páginas de Beauvoir resumen varias teorías que a lo largo de la historia han querido explicar la inferioridad de la mujer. La fuerza física del hombre lo condicionó todo, no obstante, en el siglo XX vivimos una era en la que la fuerza física no importa tanto —cuando la filósofa hace estas reflexiones siempre es desde una perspectiva eurocéntrica—. El psicoanálisis freudiano elaboró la teoría del complejo de Edipo, pero para la mujer no teorizó ningún concepto, copió el complejo de Edipo y lo cambió de nombre, el complejo de Electra. El materialismo histórico de Marx y Engels tampoco analizaron con acierto las causas de la inferioridad histórica de la mujer, porque lo hicieron solo desde la perspectiva económica. Poco a poco de Beauvoir nos hace entender que la mujer no es inferior socialmente por cuestiones biológicas, psicológicas o económicas; sino por razones culturales. En la página 202 leemos una de las frases más famosas del libro: «Demuestra con brillantez que no es la inferioridad de las mujeres lo que determinan su insignificancia histórica: su insignificancia histórica las condena a la inferioridad».
En las siguientes páginas explica cómo la mujer es un ser–en–sí para el hombre. A partir de los mitos y otros aspectos culturales analiza la cosificación de la mujer, su subordinación filosófica e histórica respecto al varón. La cosificación de la mujer en carne par el hombre, aunque recuerda que el hombre también es carne para la mujer. La mujer tiene sus mitos para los hombres, así, analiza a varios escritores en los que se ve estos diferentes mitos: desde el eterno femenino, a la maldad inherente en la mujer, la salvación para el hombre como si la mujer fuera un ángel, y Stendhal, que es el único que escribe a la mujer como otro ser humano igual que el hombre. El único que entiende que la mujer ha sido víctima de un encarcelamiento que la impedía formarse como persona, matando su libertad, algo que también perjudica al hombre.
Aquí finaliza la primera parte y empieza la segunda en la que analiza cómo se esclaviza a la mujer desde la infancia hasta la edad adulta. Sus diferentes roles como hija, esposa y madre. La frustración sexual, el infantilismo a la que está condenada por ser una presidiaria, pero todo esto se puede romper con unas relaciones igualitarias entre el hombre y la mujer, un sistema basado en la libertad. Por estas mismas razones la mujer no puede escribir una obra maestra como Tolstoi, pero es algo que se puede romper. En otras palabras, no se nace mujer, se hace mujer. El sexo no se identifica con el género, el primero es un hecho biológico (hembra), y el segundo es una construcción social.
Cuando habla de la mujer independiente se refiere a su dolor, a su lucha contra la mayoría. Las conclusiones del libro son los propósitos de romper las actuales relaciones entre los hombres y las mujeres. Liberar a la mitad de la población también beneficia a la otra mitad, porque la esposa ya no sería la carga que representa para el marido, sin embargo, el hombre tiene miedo a dar este paso, y prefiere seguir con las frustraciones de toda la vida. Con unas nuevas relaciones igualitarias se rompería la alteridad de la mujer, el «eterno femenino».
Hay un buen artículo sobre este libro que trata sobre otros temas más complejas como la trascendencia masculina, el hombre intenta estar por encima de sus necesidades biológicas.
Adjunto enlace: https://scholar.googleusercontent.com/scholar?q=cache:E5VeuC9dWl8J:scholar.google.com/+el+segundo+sexo+an%C3%A1lisis&hl=es&as_sdt=0,5

































