El mes pasado estuve ingresado. En el hospital unos compañeros de trabajo me regalaron «El último secreto» de Dan Brown (Planeta, 2025). La verdad es que nunca he leído nada de este hombre, ni su famosa obra «El código Da Vinci», y, después de leer su última novela, no me arrepiento. Robert Langdon, el protagonista de sus novelas, es lineal, previsible, aburrido. Igual que su amiga Katherine Solomon, una pseudocientífica que defiende las ideas noéticas, asegura que la conciencia sobrevive a la muerte. Unas ideas que claramente defiende el autor. En una Praga mística, pero alterada por la tecnología de la CIA, pasa la acción. Aquí los protagonistas viven unos episodios dignos de un entretenido thriller, aunque no llega a ningún apogeo narrativo.







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