Hace 16 o 17 años leí «Los demonios» de Dostoyevski. Esta edición es de Alianza (2007). Esta semana he vuelto a leer esta obra maestra. Lo he disfrutado como la primera vez. Es una novela dura, sin embargo, Dostoyevski nos hace ver que el dolor del arrepentimiento conduce a la redención y a la felicidad. Todo lo contrario de lo que le sucede a Stravrogin, su sufrimiento es terrible, porque no cree en el arrepentimiento, no cree en Dios, pero sí en el Demonio; no cree en el bien, pero el mal tampoco le sustenta a nivel emocional. El nihilismo es autodestructivo, por eso, acaba ahorcándose.
«Los demonios» fue inspirado en un crimen real, que ocurrió en 1869, el asesino era un seguidor de Bakunin. Las críticas de Dostoyevski a las ideologías del ala socialistas son claras, pero la grandeza de la novela recae en el trasfondo psicológico de los personajes. El ejemplo más claro es la conversación entre Piotr Stepanovich y Krillov, cuando el primero trama el asesinato a Shatov, y quiere aprovecharse de las ideas suicidas de Krillov para que cargue con la culpa antes de matarse. Las fotos muestran esta charla. Una de las mejores páginas de la historia de la literatura.







No hay comentarios:
Publicar un comentario