San Camilo, 1936 de Camilo José Cela

 


«Vísperas, festividad y octava de San Camilo del año 1936 en Madrid» (1969) es una de las novelas más ambiciosas de Camilo José Cela. En «San Camilo, 1936» se explican los días previos al fatídico golpe de Estado del 18 de julio. Una lectura compleja debido a que la estructura de la novela parece un caos, diálogos mezclados con la narración del narrador, saltos de temas sin avisar, no existe separación de párrafos ni puntos ni oraciones subordinadas, porque Cela quiere transmitirnos el caos social de esos días. El fujo de pensamientos también es errante, así, el protagonista piensa en los sucesos violentos de los revolucionarios, y, en la frase siguiente, leemos sus pensamientos voluptuosos sobre su novia.

No es un libro para estudiar la historia propiamente dicha, sino para conocer parte de la locura colectiva que vivió el pueblo madrileño durante esos días. A partir de la intrahistoria de Unamuno captamos la inconsciencia colectiva de Jung. Con este clima Cela escribe, en un mismo párrafo, el sincronismo de lo personal y lo colectivo, la vida cotidiana y la social. Como a don Tomás, que el día en que muere su esposa escucha, en la radio, que el ejército se ha sublevado en Marruecos. O los funerales de Castillo y Calvo Sotelo están intercalados con la visita, en los burdeles, de algunos protagonistas. La repetividad es otra de las claves de esta novela, para algunos críticos entorpece la trama, y para otros encaja con la desfragmentación de la novela y la histeria colectiva.

La prima página es muy importante. El protagonista se mira en el espejo, entonces, se desdobla en el narrador y se habla a sí mismo en segunda persona. El reflejo muestra a un hombre con miedo, un reflejo que simboliza la desintegración ética de Madrid. El tío Jerónimo es otro protagonista importante. Tiene unas ideas alejadas de los dos bandos extremistas que combatieron en la guerra, es un republicano liberal que defiende el placer y crítica a sus coetáneos porque se han dejado esclavizar por las ideologías. En el epílogo hay un excelente monólogo de Jerónimo que explica con detalle todas sus ideas.







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