sábado, 7 de febrero de 2015

La escritora (Fragmento)

La escritora.

Dedicado a José.

“¡Es que yo no comprendo…! ¡Yo no comprendo nada…! ¡Y yo quisiera comprender!”

Miguel Mihura. Maribel y la extraña familia.

El televisor estaba mudo y está claro que sus gestos no molestaban al escritor, el cual estaba atrapado en la sima de su nueva composición. Su intención era escribir como un buen escritor. ¿Cómo escribe un buen escritor? Un colega de profesión le comentó que mezclando frases cortas con largas para componer un buen ritmo literario, más un estilo poético para no tirotear la historia. El escritor respondió un rico sarcasmo, «¿nada más?».
En ese preciso momento se acordó de la literata, ella era la máxima expresión de la pasión, al menos suficiente para cometer la locura de fundar una revista literaria en edición papel en la época de Internet, y precisamente el dinero no la veneraba, ni ella lo pretendía. Era la única persona que conoció que realmente no escribía por disfrutar de altas ganancias económicas que podían ganar artistas con nombre y apellidos fácilmente olvidables, ganancias que permitían comprar un par de libros y comida congelada, hasta, con un poco de suerte, un paquete de seis cervezas. Los males de la vejez no atacaron a la revista, ya que falleció de hambre en su juventud, la pobreza económica y artística fueron circunstancias demasiadas poderosas. Sin dinero estaba claro que ningún compositor de mediano reconocimiento publicaría en ella, así que la efímera editora publicó a sus socios, conocidos y algún que otro escritor que mandó sus relatos. No todos eran artistas que componían mediocridad, el escritor recordaba haber leído composiciones decentes, causalidad que una de ellas estampaba su firma. La certeza de que la escritora había aprendido una lección habría sido incuestionable en otra persona, no obstante, su compañera de miserias era una emprendedora para algunos y una idealista inmadura para otros.
Todavía la recordaba sonreír cuando le explicó su nuevo proyecto literario, esta vez se financiaría a ella misma para publicar su propia obra. El escritor preguntó cómo conseguía el dinero, ella respondió que llevaba meses trabajando de camarera en un bar del centro de Barcelona, fue contratada porque hablaba inglés, algo perfecto en un sitio turístico, ¿no? Ya había pagado la insignificante deuda de la revista, era el momento de batallar sola en la publicación, complicada era la victoria artística en la guerra contra el anonimato. Luchó, sudó, habló con miles de librerías, algunas aceptaron vender su libro quedándose un porcentaje importante del libro, las más conocidas por los literatos no mostraron interés alguno en promover presentación, así que su autoedición de quinientos libros todavía queda por venderse hoy en día.
De poco sirvió ir a las presentaciones de otros escritores, ella los esperaba fuera y les hablaba de su libro, no consiguió nada, bueno, alguna proposición indecente que no aceptó. Envió su libro a varias editoriales y tampoco, ninguna contestación. ¿Qué ocurría? El escritor leyó la novela que ella había escrito, era una historia de amor entre tres mujeres, difícil de comprender que tres mujeres se amen y vivan juntas, pero la escritora confesó que era una historia autobiográfica, lo reveló una tarde tomando café en una cafetería del barrio de Collblanc de la ciudad de L`Hospitalet de Llobregat, en la que vivía el escritor. Estaba dolida porque había recibido críticas inquinas por ser una historia irreal, imposible que tres personas se amasen en porcentajes parecidos, no iguales, porque como reconoció ella esa misma tarde, aquella relación múltiple se fue al traste por no amar a partes iguales. La artista creyó en su idea en el amor platónico multiplicado en dos, o incluso en tres o cuatro personas. ¿Y el sexo? Fue el motor para las dos amantes más que para la escritora, la cual con el correr de los meses cambió de idea y concluyó que no funcionaba aquella relación platónica afrodisíaca, ya que era un concepto contradictorio, el Eros del Banquete había sido vomitado por el empacho sexual.
A parte de la historia, la novela tenía un estilo literario descompensado, sus personajes y sus perfiles psicológicos eran tratados con la misma elegancia que Cervantes escribió su Novela del curioso impertinente, aunque los detractores de la escritora dijeron que esa obra tenía una escritura antigua que les recordaba a Unamuno, Baroja y otros escritores españoles de la Generación del 98. Parecía que la autora había leído hasta esa época y no conociese a Borges, Cortázar, Bolaño, Vila-Matas y una larga lista interminable. Sus eternos diálogos teatralizados fueron sucumbidos en la palestra literaria de principios del siglo XXI, el cual el cine llevaba décadas torturando a la prosa para la escritora. Ponía como ejemplo la influencia exagerada del séptimo arte en las novelas de sus coetáneos, marginando los ricos diálogos de tiempos anteriores. La autora reflexionaba si realmente la gente hablaba tan poco como en las novelas de algunos colegas que habían tenido fortuna en el mercado libre.
La única crítica no caracterizada por unas palabras hirsutas y sí unos comentarios inteligentes fueron las que analizaron el concepto de narrador que tenía la escritora. Si los diálogos y la construcción de los personajes fueron su cara, se puede decir que el desarrollo del narrador fue su cruz, igual que un cambio de marchas de un automóvil que no entra bien la primera era la lectura de aquella novela, costaba encontrar un aliciente en aquella banda de música que no tocaba al unísono y así costaba escuchar la música. El lector en un segundo entendía que a la escritora le costaba ciudades de sufrimiento narrar una historia, construía grandes perfiles psicológicos en narraciones excrementadas.
El escritor aconsejó a su amiga que tenía que variar sus lecturas, leía a Valle-Inclán, Buero Vallejo o Mihura, a pesar de que ella no escribía con la sátira del último, pero también tenía que leer a poetas como Lorca, Alcántara o Falcón, por nombrar unos cuantos al azar. Ella tenía espíritu de superación, se tomó en serio aquellos consejos, tanto que fueron a una librería a comprar libros de aquellos autores una vez terminado el segundo café. Se despidieron cuando salieron de la librería, ella tenía prisa por aprender de aquellos artistas, no volvió a tener noticias de ella hasta seis meses después. Fue en la presentación de un abogado en una librería, que había pagado más de seis mil euros para que una famosa cadena de libros española le organizase la promoción, en la que pudo por fin saber los cambios en la vida de su amiga. El escritor llevaba tiempo sin llamar a su teléfono móvil, porque el número había desaparecido y no contestaba a los correos electrónicos, ni muchos menos se conectaba al Messenger. Preguntó al abogado por la escritora, porque él fue uno de los socios de la revista que fundaron, sabía que el abogado y la escritora habían enfriado su relación desde aquel proyecto, aunque tenía la esperanza de que tuviese información sobre ella. Aquella pregunta conmovió el rostro del abogado. Sí, muy a su pesar conocía los últimos párrafos de su vida, comentó párrafos con desmayado interés, parecía que la escritora no se mereciese protagonizar capítulos, entre calificaciones destructivas resumió los cambios de la escritora.
Vivía en una casa okupa de la ciudad de Cornellà de Llobregat, una de las más laureadas del movimiento anarquista barcelonés, llevaba meses sin trabajar, su dedicación era leer, y principalmente, escribir prosa anarquista en favor de la clase obrera y los oprimidos. Curiosamente, ironizó, el abogado, ninguno de los miembros era obrero u obrera. El tris de tales comentarios ensordeció al escritor, que no escuchaba nada de alrededor, le costaba creer que su amiga había mutado de una persona que únicamente escribía sobre las relaciones personales a una activista política, a pesar de que ellos se llamasen apolíticos. Al fin de semana siguiente fue a la casa okupa llamada El Pati Negre, eran las cuatro y poco de la tarde, había un cartel en la entrada con la programación de aquella jornada, a las cinco había una charla que dirigía una persona, a la cual jamás había leído o escuchado. Llamó a la puerta, un joven fue a preguntar quién era él y el porqué de venir tan pronto. El escritor preguntó por su amiga, el chico respondió que en ese momento ella no se encontraba en la comuna, estaba en el local del sindicato de la ciudad. El escritor preguntó la dirección de tal local y el okupa se sorprendió negativamente de que no lo supiese, demostraba que no era de los suyos. No obstante, le indicó lo mejor que pudo el local de la CNT de Cornellà, que no estaba alejado del centro cultural.
Ella estaba sola en el local cuando llegó su amigo, sus ojos estaban picados por la rabia de su composición. Estaba escribiendo un relato sobre una familia de inmigrantes, los cuales habían llegado de Bolivia para buscar una vida más digna en España, sin embargo, eran explotados por pequeños burgueses sin escrúpulos y odiados por otros trabajadores, cuando todos los trabajadores tienen en común su clase social, esa tendría que ser su única patria, el internacionalismo. La escritora recibió con sorpresa y alegría a su amigo, a pesar de la interrupción, preguntó cómo había sabido de ella, él le comentó todo y mostró su sorpresa por su cambio en tan pocos meses. Ella le contestó que tenía que ir al Pati Negre para asistir a la conferencia, pero luego podrían platicar con tranquilidad. La conferencia estaba dirigida al anarquismo en Cuba, las dificultades de sobrevivir en un régimen dictatorial, pero que nadie engañase a los oyentes, España tampoco era una democracia sana. Las palabras entronizadas del conferenciante hacían mover a una calma mutua a los oyentes, los cuales no debatieron ni la respiración del primero y estuvieron de acuerdo con todo como buenos demócratas directos, únicamente el escritor asaltaría con crítica en aquel acuartelamiento ideológico. El escritor contó ocho personas, incluyendo él y su amiga, no parecían tener mucho éxito tales charla, a pesar de estar en una de las casas okupas más famosas de la provincia de Barcelona y de Cataluña.
El debate que hubo al final de la conferencia básicamente trató de insultar a todo aquel que no pensase igual que ellos: los traidores de los social-demócratas, los obreros que no se enteraban de nada y votaban al Partido Popular, la obediencia ciega de la población en general hacia una bandera monárquica, etcétera. El flujo de la tranquilidad fue arrollado por un torrente de arrepentimiento por quedarse en esa conferencia, no aguantó amordazar más su opinión y el escritor habló qué le parecía todo aquello. Comentó que tenían razón en sus críticas al sistema y al borreguismo de las personas, aunque sus modales de superioridad rompían la idea de igualdad que predicaban en sus manifestaciones, él no creía ni en el internacionalismo ni el nacionalismo. Sin embargo, estaba claro que el segundo había humillado al primero, puso como ejemplo a los trabajadores que se alistaron en los ejércitos nacionales cuando estalló la Primera Guerra Mundial, desde entonces pocos ya hablaban del internacionalismo marxista o anarquista. Siguió hablando de historia, explicó que la CNT obligó a colectivizar a algunos pueblos de Aragón sin poder elegir democráticamente tal acción, cuestionó la adhesión de algunos miembros anarquistas en el gobierno republicano, como los de Joan Peiró y Federica Montseny. ¿Por qué entraban en una institución que odiaban y deseaban destruir, por ser la pira que sacrificaba a las personas igual que animales en los antiguos sacrificios a los dioses? Simplemente por el poder, ya no pudo acabar su intervención, porque a punto estuvieron de tirarlo desde el campanario como a las cabras. Respondieron que le habían comido la mollera con la historia escrita de los burgueses, todas aquellas animaladas no sucedieron realmente. ¿No creía en nada? Dijo que no creía en el género humano, sino en algunas personas, quizás era un estoico, nadie pareció entenderlo y la escritora lo invitó a marcharse de aquel lugar, a tomar un café con ella como en tiempos anteriores, ahora bien, tendría que invitar él, porque ella no tenía dinero.
El escritor sentía una agonía calmada al estar en la cafetería, tranquilo por haberse ido de ese sitio y agónico por platicar con la escritora. No obstante, preguntó a su amiga cómo había acabado en un sitio así y sobretodo el porqué de tantos cambios. La escritora inició un largo monólogo, explicó que a partir de las lecturas reivindicativas de Falcón buscó literatura social, también leyó a Marx, Bakunin, Trotsky, Kropotkin y un largo listado de autores. Hubo dos personas que le cambiaron la forma de pensar: la crítica política al capitalismo imperial de Estados Unidos de Chomsky y la novela Homenaje a Cataluña de Orwell. A pesar de que este último no era anarquista, describió con arte el desfile de las milicias de la CNT en las Ramblas de Barcelona. Nadie utilizaba las palabras don o señor, se tuteaban y se saludaban con salud, para la escritora el anarquismo era la galería de libertad de columnas adosadas de igualdad. El escritor la interrumpió, estaba asombrado por aquella expresión, estaba de acuerdo con la crítica de Chomsky, pero realmente no era un activista que propusiese una alternativa, confiaba en la mayoría para practicarla, seguramente que su error era el mismo que el de Marx, no conocían cómo eran realmente los trabajadores.
La escritora argumentó que no podía comparar épocas con tanta alegría como estaba haciendo en ese momento y anteriormente en la conferencia, él tenía la visión de su generación y no conocía a ni Marx ni a los trabajadores decimonónicos. Él cambió de tema, comentó a su amiga que según su exótico comentario primero era la libertad y luego vendría la igualdad. Así era, aseguró ella, la igualdad podría venir bajo una dictadura socialista, pero no con el anarquismo que masillaba la humanidad, un sellador que evitaba la impureza del capitalismo, la idea más moderna y armoniosa de la historia. El anarquismo se avanzó en su época, tal vez por este motivo se cometieron errores en el pasado, dijo queriendo responder por segunda vez a las duras palabras de su amigo en la casa okupa.
Citó un artículo del año anterior de Castells, persona que no predicaba con el anarquismo dijo la escritora, el cual aseguraba que las personas del movimiento antiglobalización se movilizaban desde conceptos anarquistas, sin ser conscientes de serlo. Ella no pregonaba la violencia contra el Estado hasta destruirlo, la violencia estaba monopolizada por el poder, el pueblo siempre había perdido en las guerras y siempre las perdería en el futuro, los trabajadores tenían que organizarse federativamente entre ellos a nivel local, no gastar su dinero en el consumismo y sí en escuelas modernas, iguales que las fundó Ferrer Guardia, o ayudar a los parados hasta que encontrasen trabajo.
El escritor se quedó sorprendido, se alegró de que su amiga tuviese una visión propia de la Revolución, mostraba aún ser ella misma, seducida por unas ideas, sí, pero las había moldeado en su personalidad. Él replicó que le parecía una idea perfecta en el mundo de ella, aunque abajo, en la realidad, no sería posible, porque los primeros en corromper tal acción justa serían los propios trabajadores, quizás funcionase en círculos reducidos y con poca influencia social. Puso como ejemplo el poco número de asistentes en la conferencia, escupió un sarcasmo, ya que esa misma noche en el concierto que marcaba el programa de la jornada habría mucho más público. La escritora no lo negó, ahora bien, no le gustó la forma de hablar de su amigo. A partir de ese momento fue una conversación más tensa, respuestas martilladas por la rabia que atornillaban cualquier comentario del escritor.
Se despidieron minutos después, él no recordó pedir algún relato suyo por la tensión vivida. Buscó por Internet información de su amiga, pudo leer un relato social en una página anarquista bien organizada. Era la historia de la idea que había explicado esa tarde en el bar, había madurado su técnica, no obstante, estaba leyendo un panfleto político. Tuvo la misma sensación que cuando leyó la novela Resurrección de Tolstoi, bastante citada en el relato. Leyó los comentarios de los suscriptores de aquella página, bastantes criticaban duramente que la autora no expresase un mensaje violento contra el Estado y las empresas capitalistas. Desde ese momento supo que la escritora acabaría rebelándose contra sus camaradas o ellos mismo la desterrarían.
Las siguientes semanas a su reencuentro ella había denegado hablar con él cuando iba al Pati Negre en Cornellà, así que él esperó su llamada. La última tarde que intentó verla escribió en la página web que había publicado su relato, creía que sería una forma de comunicarse con ella. Escribió un comentario, criticó que si los trabajadores no consumiesen, muchas empresas como agencias de viajes, hoteleras, empresas automovilísticas, electrónicas, electrodomésticas y otras más, despedirían trabajadores, sin duda que era necesaria dicha cooperación, aunque no financiar con todo el dinero de los compañeros. Puso como referencia un artículo del idolatrado Chomsky en que reflexionaba sobre los efectos adversos del boicot a una empresa, tal acción podría provocar más despidos. Los lectores respondieron a tal comentario con insultos, el escritor era para ellos un capitalista que para justificar el sistema había escrito todas las sandeces del mundo. No comentaron sobre el artículo de Chomsky, excepto una persona que también lo había leído; la solución para este suscriptor era la llamada caja mutua de solidaridad entre los trabajadores, era la forma más adecuada para cooperar. El escritor no respondió a tales comentarios, pensaba en la cara de sus compañeros en el trabajo si se propusiese algo así, pero claro, estaban manipulados por el sistema.
Estuvo mirando la página unos días para leer alguna respuesta de la escritora, nada de nada, semanas después dejó de mirar el enlace y meses después no leyó más los relatos que publicaba su amiga en varias páginas revolucionarias. Pasaron tres años, tanto tiempo estuvo sin tener noticias de su amiga. Durante ese tiempo mantuvo la comunicación con el que fue el círculo de la escritora, nadie sabía nada de ella, podía estar perdida en un dédalo literario como atrapada en una venera ideológica. En ocasiones vio al abogado, que autoeditó un libro y fracasó; tiempo después naufragó en la isla de los agentes literarios, homicidios de su obra para pender en la literatura de escaparate. Únicamente publicó una novela tímida de ventas, desde ese momento escribía con menos intensidad y se preocupaba de decorar su cuerpo como soldar su piel con rayos industriales, parecía el éxito de una persona que se miente a sí misma.


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sábado, 3 de enero de 2015

Barahúnda.

Barahúnda.

No sé cómo comenzar porque me da vergüenza explicar esta historia. Verá, querido lector, es de esas acciones de las que sólo se arrepiente uno si es atrapado in fraganti, en cambio, si el pecado no es descubierto creo que jamás tendré mala conciencia. No diré mi nombre, sí la edad, ya que es la única manera de entender este relato.

Tengo veinticuatro años y salgo con una chica de mi misma edad. No vivimos juntos aún, cada uno con sus progenitores. Llevamos dos años y medio de relación. Ella siempre habla de ir a vivir juntos, casarnos, tener hijos y no necesariamente por ese orden. El problema reside en que ella no puede conocer mi locura, ya que me he acostado con su hermana de dieciséis años.

Voy a llamar a mi cuñada por el nombre de María, ya que ella ha perdido la virginidad conmigo. Sé qué pensará usted de este oprobio, pero primero déjenme explicar mis sentimientos. Mi novia no es totalmente guapa, a decir verdad le sobran unos cuantos kilos. Su carácter es más bien iracundo y fiero, aunque no siempre es así, lógicamente. También es cariñosa, según mis estadísticas uno de cada diez días. No siempre fue así, yo sabía que ella tenía una personalidad agria pero en nuestro primer encuentro fue abierta y simpática. Luego se estropeó, supongo que por la rutina.

María es la obra perfecta de sus padres. Es la perfección que todo artista sueña pero a la que nunca es capaz de llegar. A pesar de su corta edad es preciosa, aparenta dos o tres años más. Hasta en la forma de ser cambia con la de su hermana, María es meliflua, altanera y bienquista. Siempre me cayó bien, desde que la conocí sabía que esa chica tenía maneras. Además era tan melómana como yo. Teníamos el mismo gusto por el estilo musical, el rock, y hasta el mismo grupo,: Queen. Yo había leído bastante información de los ingleses y ella siempre me preguntaba.

—Queen fue elegida como la mejor banda de la década de los ochenta —le dije yo en una de nuestras pláticas.
—¡No lo sabía! —contestó ella.
—Y Bohemian Rhapsody fue elegida por una encuesta en Inglaterra la mejor canción del siglo XX —me hacía el interesante.
—Y, dime, cómo conseguían ese sonido tan peculiar, la guitarra es única.
—Brian May a veces tocaba con una moneda de un penique. Además su guitarra, que se llamaba Red Special, fue fabricada por él y su padre, ya que no tenían dinero para comprar una.

Y así surgió poco a poco una amistad. Yo siempre la había visto como a mi cuñada, como una hermana pequeña. Pero cuando ya le faltaba poco para cumplir los dieciséis ese cuerpo hizo un cambio muy maduro y muy bueno, lo que, juntándolo con ese carácter, formaba la chica preferida. Es cuando realmente me hice amigo íntimo de ella. Mi novia nunca lo vio mal, nunca sospechó nada, creo que es la única vez en que mi novia ha pecado de inocente.

Yo me fijé en la espectacular figura de mi cuñada, hasta tuve algún pensamiento impuro. Pero lo que llegó a obsesionarme con ella fueron los sueños. Soñaba que hacíamos el amor una y otra vez, a decir verdad yo estaba bastante excitado. Una vez desperté y al ver mi falo tan enhiesto tuve que hacerlo desaparecer jugando al solitario.
Así fueron varias noches, fue entonces cuando me di cuenta que sobre mi corazón yo no podría mandar. Cuando estaba a su lado todo mi cuerpo estallaba de emoción y nerviosismo, creo que ella siempre notó algo. En principio fui muy redomado por si ella no quería nada conmigo. A menudo hacía coincidir las visitas de casa de mi novia cuando se encontraba María y sólo conseguía salir más alocado.

No podía aguantar más esta tensión. Me había convertido en una persona muy meditabunda, encima podría destrozar a mi novia y a su familia que tenían grandes esperanzas con nuestra relación, aunque hoy ha sido el día definitivo, hoy hemos hecho lo que tanto me aterroriza en público pero me alegra en secreto, en privado.

Esta tarde de sábado, la he visto cerca de mi casa llorando en un banco, sola. Y lógicamente me he acercado a ella para charlar un rato. Lloraba porque un chico de su edad había intentado besarla y ella se había negado… la pobre chica ha vuelto a llorar. Yo le he propuesto que viniera a casa para que se calmase y ella ha aceptado. Ya dentro, subiendo en el ascensor, placentero como iba, le he ido hablando:

—Pero no entiendo por qué estas así de mal. ¿Te ha hecho algo? —le he preguntado.
—No, no es por eso… déjalo —ha respondido ella.
—No entiendo nada.
—A veces me gustaría que no fueses el novio de mi hermana —me ha dicho ella avergonzada.
—Y yo que tú no fueses la hermanita de mi novia.

He dicho yo y ya se puede imaginar el resto: besos en el ascensor, más abrazos (no ha durado mucho, que vivo en un cuarto). Mis padres no han estado esta tarde en casa y he aprovechado para desvirgarla. Sé que esto suena totalmente cínico, pero, querido lector, no sabe lo bien que he sentido después de hacer el amor con ella y viceversa.

Ella está muy enamorada de mí, imagínese usted una chica de dieciséis años que descubre su primer amante de alcoba. Yo no sé si llamar lo mío amor o sexo. Si tuviese sus años seguro que estaría loco por ella porque es una chica genial, pero quizás con esa edad yo no sabría valorar todas sus cualidades, puede ser una de las causas de las relaciones de hombres mayores con mujeres más jóvenes, también puede ser una idiotez mía, no lo descarto.

Ahora tengo un problema bastante gordo. No sé qué hacer. No tengo respuesta. Ya le mantendré informado.



Un año después.

Sé que no me he tomado mucha celeridad para escribir. Pero tampoco tenía ganas, querido lector. Hoy vuelvo a escribir  a causa de que me han roto el corazón totalmente. Me lo merezco, he sido un verdadero granuja.

¿Se acuerdan de María? Pues bien, la convencí de que no dijera nada a nadie y ella lo cumplió. Estuvimos viéndonos medio año, dos veces por semana como norma general, alguna excepción hubo y nos vimos hasta tres. Ella no podía entender cómo yo no le decía nada a mi novia si era a ella a quien realmente amaba:

—No aguanto más vernos a escondidas todo el rato. Me siento como una zorra —decía ella.
—¿Crees que esto es fácil para mí?, yo también estoy sufriendo —respondía yo.
—Pues díselo de una vez por todas a mi hermana para quedarnos todos tranquilos.
—Claro, así de fácil. ¿No ves que destrozaría a tu hermana y a tus padres?
—¿Tú me quieres? —preguntaba ella.
—Sí —decía yo aunque con las ideas muy liadas.
—Entonces, si tu amor es suficiente grande, podrás decírselo, podríamos ir a vivir juntos.
—¡Claro! Creo que tú ves mucho cine romántico.
—Esto no es vida, siempre nos vemos en tu coche o cuando en tu casa no hay nadie o en hoteles de mierda como éste —gritaba ella.
—Los pago yo todo estos jodidos hoteles —dije yo con mala defensa.
—Si yo trabajase, te aseguro que pagaría… pero ya veo, solo soy tu puta.
—Te equivocas, cariño. Te aseguro que todo saldrá bien.
—¿Me lo prometes? —preguntaba ella dulcemente.
—Sí —dije sin más y la besé.

Broncas de este tipo tuvimos pocas. Junto a María he pasado los mejores seis meses de mi vida. Me gustaba estar a su lado porque siempre nos reíamos de todo, y también cabían las pláticas serias y el sexo. Desde mi perspectiva de pareja no se puede pedir más (sé que un machista sí puede).

Pero el último mes fue diferente. La notaba en otro mundo, pensaba en otro tema y no era precisamente yo lo que entraba en esa bella cabeza. Tampoco insistía mucho en mi relación con mi novia. Un día, harto de su carácter anómalo, le hablé de la cuestión:

—¿Qué te pasa? —le pregunté.
—Nada ¿Por qué haces esas preguntas tan extrañas? —me decía ella.
—Últimamente estás muy extraña, antes no eras así.
—Puede ser, no lo sé.
—¿Es por tu hermana? —pregunté yo.
—No —respondió ella.
—¿He hecho algo malo?
—¡Qué va! Tú eres maravilloso.
—¿Entonces? No entiendo nada —le comenté.
—Esto que te voy a comentar es muy difícil para mí —dijo María.
—Tranquila…
—Estoy enamorada de otro hombre.
—¿Quién es él? —hablé sin pensar.
—Mi profesor de música —contestó ella aparentemente tranquila.
—¿Qué? ¿El del teclado? Si tiene treinta años.
—Sí, pero es un sol. Es increíble.
—¡Es un puto pureta! —grité cabreado.
—A ti no te saca mucho, además él no tiene novia. Sé que me quiere de verdad — ¡vaya indirecta que me mandó!
—Tranquila, la dejo hoy… ahora mismo, te lo prometo —casi lloré por la noticia.
—No, ya no te quiero. Siempre te recordaré. Has sido muy importante en mi vida, pero ahora he conocido a otro hombre tan maravilloso como tú. Lo quiero y deseo compartir mi vida con él —hablaba María tranquila y segura.

No me lo podía creer. María tan solo hace seis meses que se moría por mí y sin más se enamora de otro musiquillo frustrado de la vida que nunca va a llegar a ser como su gran ídolo, Jon Lord, y únicamente será un periodista musical criticón con los jóvenes que sueñan como lo hizo él en su día.

La ruptura con María me rompió más de lo esperado. Pensaba que tenía la relación controlada, pero como dice el dicho “yo mando pero ella toma las decisiones”. Eso me pasaba por salir con una adolescente, todo el mundo sabe que a estas edades se cambia muy fácilmente de opinión, algunos hasta se suicidan por escuchar Kurt Kobain.

¿Y mi novia qué tal? Pues cuando estuve con María no se dio cuenta de nada, sospechaba que ya no tuviese yo tantas ganas de compartir secretos de alcoba. Yo solía decir que necesitaba descansar para coger otra vez alegría e ilusión en el sexo. A ella le extrañaba esto mucho.

—De un hombre no me creo que se la apague el apetito sexual —decía mi novia.
—¿Tanto cuesta de creer? —decía yo irónicamente, pero siempre fracasaba.
—¡Sí! ¿Tienes la regla?
—¡No!
—¡Ya sé lo que pasa aquí! —chillaba mi novia.
—¿Qué? —gritaba yo también.
—¡Me engañas! Estoy segura.
—¡Jamás haría eso!
—¡No me engañes! —insistía ella.
—Te lo prometo —mentía yo.
—¿Por qué?
—¿Por qué, de qué?
—¿Por qué me lo prometes? —preguntaba ella.
—Por el disco que más me gusta de Queen, Hot Space —mentí yo estrepitosamente diciendo el nombre del disco que menos me gustaba, pero a ella no le gustaba Queen y no tenía ni idea de su música.
—Bueno. Sé que te tomas muy en serio lo de Freddie Mercury. Perdóname, cariño — decía ella un poco, pero no mucho, arrepentida.
—No pasa nada, cariño —dije yo con la sonrisilla maligna.

Cuando me dejó María, volvieron a frecuentar las relaciones sexuales con mi novia y ella estaba muy contenta. Hasta por un momento se creyó mi crisis sexual. Con mi novia era feliz, pero una vez me quedaba solo, sufría por María. ¡Cómo me había podido enamorar de una niñata! Una tarde, en casa de mi novia, María nos presentó a su novio. Ni a los padres de María ni a mi novia le hacían mucha gracia la pareja de María pero aguantaron por el amor de hija y hermana. Yo no.

—No entiendo cómo dejáis a vuestra hija salir con alguien tan mayor —decía yo a mi suegra.
—No puedo controlar los sentimientos de mi hija —respondía mi suegro.
—No parece malo, el chico —hablaba mi suegra.
—Puede ser un pervertido —ataqué yo.
—Sé que aprecias mucho a mi hermana, pero ya es mayor para saber lo que hace —decía mi novia.
—Aún no es mayor de edad —volví atacar.
—Lo que te pasa a ti, cariño, es que te han educado con esa filosofía católica de la culpabilidad y por eso piensas así —decía mi novia.

No volví a sacar el tema, no quería ser el causante de alguna escaramuza. Aunque tampoco quedé como una persona manirrota. Sinceramente, en otro tiempo me hubiese dado igual, pero ver a María con ese enjuto me ponía enfermo. Por suerte, no volví a ver a ninguno de los dos. De esta manera pude olvidar y ser feliz con mi novia.

Pero estos dos últimos meses le tocó al turno a ella a negarse tener relaciones sexuales. ¡Es que a las personas nos da miedo ser felices, sentimientos remordimientos para ser buenos cristianos! Era algo increíble, no me lo podía creer. El primer mes de crisis tan solo lo hemos hecho tres veces, pero es que en el segundo mes únicamente ha caído una alegría y en la primera semana. Tras esta sequía de tres semanas, he tenido que hablar con mi novia esta tarde, yo estaba confiado de que todo se podría arreglar.

—¿Qué pasa, cariño? —he preguntado yo cariñosamente.
—Nada, mi amor —ha respondido ella muy secamente.
—¿Segura?
—¿Es por el sexo, verdad?
—Sí —he respondido sin saber qué decir.
—Lo siento. Me pasa como a ti, estoy en crisis —ha dicho sin mirarme a la cara pero tranquila.
—Claro, te entiendo, pero ni lo mío fue tan radical.
—Ya sabes cómo somos las mujeres.
—Ahora soy yo el que creo que me engañas —he dicho para que se arrepienta y así tener relaciones sexuales de una vez.
—¿Qué? —ha dicho ella sorprendida.
—Lo que oyes.
—¿De verdad lo crees?
—Sí. ¿Quién es él? —he dicho con voz de GESTAPO.
—Es Rafa —me ha respondido mi ex tan tranquila, como si no pasase nada.
—¿Qué Rafa? ¿Lo conozco?
—Creo que sí.
—¿Cómo que sí? —he gritado desesperado.
—Sí —ha dicho ella sesgada.
—Sólo conozco un Rafa.
—Pues es él.
—¡Te estas follando a mi padrastro! —he chillado como una verdadera víctima del amor. Mis padres se divorciaron hace diez años. Rafa sale con mi madre desde hace cinco y desde hace tres años viven juntos, conmigo.
—Lo siento —ha contestado suavemente.
—¿Cómo ha sido?
—Los dos trabajamos cerca. Un día me vio y me invitó a comer. Le comenté tu crisis sexual. Él siempre fue muy sincero conmigo, me dijo que todo era una mentira tuya, que tú me engañabas… pero yo nunca lo creí. Poco a poco nos fuimos contando nuestras intimidades. Hace dos meses me reconoció que ya no estaba enamorado de tu madre. Y hace mes y medio que nos acostamos.
—¿Va en serio? —he preguntado por decir algo.
—Sí —ha respondido ella tranquila.
—Te estás acostando con un hombre de cincuenta cinco años, de aquí cinco será impotente, cuando se le acaba el viagra ya me vendrás a buscar, pues lo tienes claro…

Y con toda mi dignidad me he ido. Pero a los cinco segundos he picado la puerta por dos motivos: una, era mi casa donde ha ocurrido los hechos y, dos, me he ido desnudo porque me había quitado la ropa par impresionar a mi ex y poder sentir placer, aunque ni así ha funcionado.

Me ha dolido mucho que lo haya conocido en la casa de mi madre, en mi casa. En la ex casa de Rafa, para mí era como mi segundo padre y jamás hubiese esperado traición alguna por su parte. Ella se ha ido. Ha venido mi madre esta noche llorando porque Rafa se lo ha contado todo. Hemos maldecido a nuestras exparejas por lo ocurrido. Ella ha echado la culpa a su antigua nuera y yo a su última pareja. Pero supongo que la culpa la tiene cada relación con sus propios problemas. Pensándolo bien, la culpa es mía, he jugado con fuego y me he quemado. Finalmente se han ido las dos hermanas, las dos mujeres que más he querido en mi vida (ya sabes que tú, mamá, no cuentas como mujer, tú eres como una diosa para mí).

He quedado sorprendido de cómo las dos hermanas me han dejado, una frialdad increíble, suerte que María eran tan genial. De su hermana aún me lo podía esperar, pero de la pequeña jamás. No sé si son así todas las mujeres, sinceramente creo que no pero estoy tan roto que sólo digo necedades, o eso les viene de familia, pero yo he quedado destrozado. Lo peor de todo es que hay víctimas co-laterales como es mi madre. Lo siento mucho más por ella, a su edad le va costar más encontrar pareja. Yo ahora estoy mal, pero soy consciente de que en parte me lo he buscado. Soy joven, tengo humor, saldré adelante, quedaran heridas abiertas para toda la vida, sin embargo, no van a sangrar hasta el día de mi muerte… bueno, en todo caso, ahora es muy pronto para hablar, estoy muy cansado, tengo ganas de llorar, pero voy a luchar, voy a salir adelante.


viernes, 14 de noviembre de 2014

Un periodista objetivo.

Un periodista objetivo.

Raúl era un periodista deportivo de la ciudad de Barcelona, era un parroquiano del Barça, era tan culé que tenía siete camisetas del equipo azulgrana, una prenda por día, con los nombres de sus siete jugadores predilectos: Víctor Valdés (no era la camiseta del portero, sino la del resto de posiciones), Gerard Piqué, Carles Puyol, Sergio Busquets, Xavier Hernández, Andrés Iniesta y, por supuesto, Leonel Messi. Siempre seguía este orden sacramental: los lunes se vestía con la camiseta de Valdés, los martes con la de Piqué y así sucesivamente. Trabajaba para un periódico deportivo de la ciudad condal, Raúl también coloraba en unos programas de radio pública y privada catalanas y en los canales de televisiones catalanas (era el único momento del día que se engalanaba con una camisa), en dichos medios de comunicación podía expresar sus opiniones:
“El Barça ha sido víctima de injusticias a lo largo de su historia, véase el robo de Di Stefano, el argentino fue fichado por el Barça pero acabó en el Real Madrid porque los franquistas de la época no querían ver jugar juntos en el mismo equipo a Kubala y Di Stefano… hubiera sido el mejor equipo de Europa con diferencia aunque por desgracia nuestra no pudo ser”.
Raúl padecía una característica típica de los azulgranas: victimismo. Todas las derrotas del Barça estaban argumentadas por injusticias históricas y políticas, el culpable era el Real Madrid y el general Franco impidió el crecimiento deportivo del Barça y fue el causante de los grandes logros de los blancos, no obstante, había un argumento de Raúl que era cierto, lo escribió en el periódico en el cual trabajaba:
“En los años del franquismo no había libertad de expresión y los sentimientos catalanistas eran duramente reprimidos. Sólo había un lugar donde la gente gritaba a pleno pulmón sus sentimientos nacionalistas o independentistas, el Camp Nou. Así el Barça se convirtió en algo más que un club, fue un icono de Cataluña y todos los culés tenemos que estar muy orgullosos de la catalanidad del Fútbol Club Barcelona”.
Sin embargo, la arenga azulgrana del siglo XX cambió para bien en el siglo XXI. A partir del año 2006 el Barça se convirtió en el Cardenal del Santo Fútbol Europeo y del Mundo. Dos entrenadores tenían la culpa: Frank Rijkaard y Josep Guardiola. Y varios jugadores formados en la escolástica de la propia parroquia que representaban el orgullo para Raúl y sus compatriotas. El Barcelona triunfaba con jugadores formados en su escuela y el Real Madrid perdía y jugaba bastante peor que su eterno rival.
El año 2010 fue una llaga para España y el resto del mundo a causa de la crisis económica más importante desde el crack de 1929, no obstante, Raúl no estaba preocupado por tales anécdotas. Estaba más pendiente de los artículos de la prensa madrileña, nuestro protagonista escribió su opinión respecto a sus enemigos:
“La meseta central no puede soportar el buen juego del Barça, el Real Madrid gasta y gasta dinero en jugadores, mientras tanto, el Barça lo gana todo con jugadores de la cantera. Por esta razón critican sin argumentos lógicos a cualquier respiro culé, o peor todavía, se inventan noticias como que los árbitros ayudan al actual líder de la liga española, crean puro sensacionalismo. Quizás tendrían que tener jugadores que creen en la causa, no a mercenarios fiesteros que nada más piensan en ir al lecho acompañados de una hermosa muchacha”.
 A primera vista se entiende que Raúl no era un periodista sensacionalista, el diez de abril de 2010 se combatió el partido entre el Real Madrid y Barcelona en el Santiago Bernabéu. El equipo azulgrana ganó cero a dos, fue el merecido vencedor. Al día siguiente Raúl cualificó objetivamente un diez como nota a todos los jugadores en el puntaje de la sección “ficha técnica” de su diario. El mismo día del partido hubo un accidente de avión en la ciudad rusa Smolensk en el cual viajaba la delegación polaca de noventa y seis personalidades del más alto nivel: el presidente polaco Lech Kaczynski y su esposa Maria, varios ministros y diputados, la cúpula militar de las fuerzas armadas, el jefe del banco central y otros personajes importantes de Polonia. Fallecieron todos, fue la noticia del día, Raúl no supo de la tragedia hasta el lunes, cuando le llamó su ex-mujer.
- Raúl, tú como siempre en tu mundo, hay vida después del fútbol.
- No me comas la cabeza, he estado trabajando todo el fin de semana, es normal que no me haya enterado.
- ¿Normal? Ha salido por todos los medios de comunicación.
- En mi periódico, no.
- El tuyo habla únicamente del Barça.
- El Barça no me ha hecho daño como tú.
- No mezcles lo personal con tu Barça, preferías ver un partido antes que tocarme.
- Al final has salido ganando, te doy mucho dinero.
- Raúl, es para tu hijo, el cual casi nunca ves.
- Únicamente puedo ver al niño el fin de semana que es cuando trabajo, tú tampoco eres muy flexible con la custodia.
- Porque eres un irresponsable.
- Si fuese un irresponsable estaría sin trabajo.
- Tu trabajo lo haría hasta un mono.
- ¡No te pases!
- Es cierto, Raúl, con respetar el juego de tu Mesías tienes un puesto asegurado en la prensa deportiva.
- Perdona, no recordaba que tu trabajo es mucho mejor que el mío, funcionaria, tenéis fama de trabajadores.
- Al menos tengo tiempo para mi hijo ¿no puedes verlo este fin de semana? Piensa que está en una edad complicada, es un adolescente y necesita a su padre.
- Está bien, está bien. El Barça juega el sábado en Cornellà, en el campo del Español, es el derbi metropolitano. Puede estar con él todo el domingo ¿hay trato? –Hubo un silencio de diez segundos que se hicieron eternos para Raúl, estaba nervioso.
- Hay trato.
Raúl buscó a su hijo Miguel el domingo por la mañana. El padre parecía bastante enfadado. Miguel no se atrevió a hablarle hasta que llegaron al piso del padre.
-          Papá.
-          ¿Sí?
-          No has hablado nada en todo el camino.
-          Tú tampoco.
-          Porque te veía muy cabreado, tienes los ojos rojos ¿es por mí? –Raúl miró a su hijo, parecía que estaba a punto de llorar.
-         Perdona, hijo, no era mi intención, por supuesto que no es por ti, estoy muy contento de que estés conmigo.
-         ¿Por qué entonces?
-         ¡Es por esos pericos de mierda! –Raúl alzó la voz recordando su enojo.
-         ¿Cómo?
-         ¿No lo sabes?
-         No sé de qué hablas, papá.
-         El Barça empató a cero en el campo del Español. Son anticulés, el Real Madrid ganó en Cornellà cero a tres, mientras tanto, nosotros sufrimos porque esos pericos que únicamente juegan bien contra el Barça, no tienen cojones para nada más ¡para nada más! Nos odian porque somos el primer equipo de la ciudad, porque somos el icono de Cataluña… dicen que somos prepotentes aunque siempre hemos sido humildes e independientes, vamos los mejores pero humildes, no como ellos que son el Real Madrid B ¡qué asco me dan!
-         Papá, ya está, es fútbol.
-         Es mi trabajo.
-         Está muy bien que te tomes en serio tu trabajo, pero no crees que exageras un poco.
-         Miguel, tú eres un niño y nada sabes de la vida. Creo que tu madre te ha comido la cabeza para que estés en contra mía.
-         No papá, a ella le gustaría que nos viésemos más, pero tú estás muy ocupado con tu trabajo, quieres más al Barça que a tu hijo ¡no ves que tu credo te ha separado de tu familia!
Miguel se fue llorando a su habitación y cerró la puerta. Raúl se quedó anonadado, no era ducho exteriorizando sentimientos humanos. Reflexionó para entender la situación: “¿cuánto hace que no veo a mi hijo? Creo que dos meses. Dos meses, sí, Guardiola, soy un monstruo, no hay duda, no me aburre para nada mi trabajo, sino estoy en la redacción, es para estar en la televisión o en la radio… a veces pienso que me gustaría estar con Miguel, pero no puedo abandonar mis obligaciones, él no lo puede entender, es un niño, aunque tampoco sería justo que lo entendiera, es mi hijo, tengo que educarlo, hacerle un hombre… un momento, se me ha ocurrido una idea ¡soy imbécil! Tendría que haber pensado en algo así hace mucho tiempo. Le enseñaré mi trabajo, el fútbol, el Barça, culerizaré a mi hijo”. Raúl fue a la habitación en la cual estaba Miguel, éste estaba mirando unas fotografías.
-          ¿Éste es Johan Cruyff? –Miguel preguntó sorprendido a su padre.
-          Sí, hijo –respondió con orgullo.
-          ¿Sois amigos?
-          Sí, soy uno de sus hagiógrafos, uno de sus máximos defensores en el año noventa y seis, cuando Nuñez echó a Cruyff del Barça. Si quieres te lo presento.
-          Sabes que a mí no me gusta mucho el fútbol, no lo entiendo.
-          Miguel, no puedo dejar mi trabajo por desgracia, no gano lo suficiente pero tú puedes ver mi trabajo, es una manera de que nos veamos.
-          Es un poco egoísta.
-          ¿Por qué?
-          Tú realmente no me conoces. No sabes lo que me gusta, la verdad es que soy un quinceañero bastante excéntrico: me gusta leer a Antonio Machado, me gusta escuchar la música de Concha Buika, me gusta ver el cine Federico Fellini…
-          A tu edad conoces a esa gente, es sorprendente.
-          Ya te he dicho que soy raro.
-          Miguel, no entiendo lo que quieres.
-          Un trato, tú me enseñas tu mundo y yo te enseño mi mundo ¿de acuerdo?
-          De acuerdo.
Durante las dos siguientes semanas padre e hijo intimaron mucho, Miguel llevó a su hijo a un concilio ecuménico de televisión, el adolescente quedó sorprendido por la violencia que empleaban los tertulianos, concretamente su padre y un periodista merengue.
-          El Madrid puede remontar y ganar la liga porque tiene casta, carácter, espíritu, en cambio, el Barcelona coge miedo fácilmente.
-          Es imposible que el Barça pierda la liga, tiene la mentalidad muy fuerte y ya no somos el equipo del siglo pasado.
-          Antes decíais que el Madrid os robaba, ahora que ganáis no roba nadie ¡todo es mentira!
-          Tenéis una envidia terrible.
-          Para nada, el Madrid es el mejor equipo de la historia.
-          Del siglo XX, del XXI será del Barça.
-          ¡Pero si tú no lo verás!
-          Pero estoy convencido, como que Puyol levantará la cuarta Champions del Barça en el Santiago Bernabéu.
-          Para eso tenéis que remontar al Inter de Milán, os recuerdo que os venció tres a uno.
-          Y vosotros nos habéis machacado por un accidente sin importancia.
-          Como vosotros nos habéis humillado con vuestras ofensivas declaraciones tras la eliminación del Madrid en octavos del final contra el Lyon.
-          La culpa es vuestra, eso os pasa por ser prepotentes, que si somos los más ricos, los más guapos, pero cayendo seis años seguidos en octavos de final…
Concluyó el concilio deportivo. Raúl estaba alterado y no habló con su hijo en un principio, charlaron cuando el padre conducía su coche para llevar a Miguel a la casa de su madre.
-          Perdona hijo por no hablarte, intento que no influya el fútbol en nuestra relación, pero es difícil, son muchos años, es como una droga.
-          Poco a poco vas mejorando, papá, la verdad es que estoy sorprendido.
-          ¿Por qué?
-          Mamá me ha dicho en varias ocasiones que eres una persona cerrada, que nunca vas a cambiar.
-          Vaya, es cierto que soy de ideas cerradas, pero hasta los tipos como yo cambiamos poco a poco.
-          Me alegra escuchar eso.
-          Por cierto, he leído los dos cuentos que me has enviado.
-          ¿Qué te han parecido?
-          Para ser un niño tienes la cabeza amoblada, me ha sorprendido una cosa.
-          ¿Cuál?
-          Los dos protagonistas son homosexuales, me ha hecho pensar que tú eres gay ¿lo eres? –Miguel miraba a la ventanilla y no respondía, tenía miedo-. Tranquilo hijo, no soy tan anticuado como piensas, si lo eres, no pasa nada, siempre serás mi hijo.
-          ¡Gracias papá! Creí que nunca lo entenderías, que me dejarías de hablar.
-          Para nada.
-          Mamá me ha comentado en varias ocasiones que en el mundo del fútbol hay mucho machismo y que no podéis ver a los maricas.
-          Lo que hay en el mundo del fútbol es mucha hipocresía, hay mucho futbolista gay, pero por estúpidas razones no se atreven a reconocerlo públicamente, tampoco es algo que haya que decirlo porque cada uno hace lo que quiere con su vida privada. Aunque está mal hacerse pasar por heterosexual.
-          No lo sabes lo que me alegra tu aprobación.
-          Te admiro mucho, hijo, con quince años ya has reconocido tu sexualidad, hay gente que nunca llega a dar ese paso en la vida, te vas a ahorrar muchos traumas, por tus palabras me imagino que tu madre ya lo sabe.
-          Sí, ella también se lo ha tomado bien.
-          Claro que sí, y dime ¿tienes novio?
-          Sí.
-          ¿Estás bien con él?
-          Mucho, soy muy feliz.
-          Me alegro, eso es lo importante, que tú seas feliz, lo demás no importa.
-          Hay un pequeño detalle que tienes que saber, papá.
-          Dime.
-          Mi novio nació en Barcelona pero sus padres son de Guinea Ecuatorial, es negro.
-          Como Concha Buika.
-          Sí, igual.
-          Los negros como Abidal, Keita o Yaya han hecho mucho por el Barça.
-          Supongo que quiere decir a tu manera que no te importa.
-          ¡Claro que no!
Amaneció otro veintiocho de abril para la historia deportiva, el partido de vuelta de la Champions League. El Barça no pudo remontar al Inter de Milán, venció uno a cero, pero no fue suficiente. Raúl se disgustó y como consecuencia escribió este artículo para el periódico.
“Los devotos fueron al campo antes, mucho antes del partido, Muchos fieles moteros acompañaron el autocar de los jugadores del hotel hasta el Camp Nou. Sin embargo, no fue el partido profético. Al Barça le costó jugar contra una defensa de diez jugadores y luego de nueve (una baja a causa de la justa expulsión de Thiago Motta). El Internazionale de Milán no jugó a nada, únicamente esperaron que corrieran los minutos y lo consiguieron. El gol del Barça llegó muy tarde, en el minuto ochenta y tres. Bojan marcó el segundo en el minuto ochenta y nueve, pero fue injustamente anulado. Gracias a tal decisión arbitral pudimos ver otro nuevo espectáculo de Mourinho. No obstante, los culés nos sentimos orgullosos de nuestros jugadores que lucharon hasta el final, aunque no tuvieron el día. Queríamos ganar este título porque la final se jugará en el campo del eterno rival, no pasa nada, nos queda la liga y seguro que el año que viene ganamos la Champions, ya que todos tenemos muchísima fe en este equipo”.
Cuando acabó de corregir el artículo reflexionó: “Que extraño. Me siento mal por la eliminación del Barça, sin embargo, tampoco me ha quitado el hambre como en anteriores derrotas. Hasta reconozco que el gol de Piqué era en fuera de juego. El Inter ha hecho un gran partido defensivo, otra cosa que pueda gustar o no. Que extraño, mi hijo me está enseñando a ser más tolerante y cauto en la vida. Tendría que ser yo quien le enseñase las lecciones de la vida, quizás también soy un niño”. Miró la fotografía de su hijo, “es gay, no me importa mucho, él estaba asustado, es normal, hasta yo mismo me sorprendo de que no me importe. Nunca nos llegamos a conocer. Tal vez es gay porque le ha fallado la figura del padre o quizás es cierto que se nace gay, es mejor que haya nacido homosexual, al menos me quito la culpa en mi mente intolerante”.
Corrieron dos semanas, la relación entre padre e hijo era excelente. Raúl estaba inquieto por los ataques de la prensa madrileña al Barça, odiaba esa gente, ni su hijo había podido cambiar ese sentimiento. Caminó un 16 de mayo en que se jugaba la última jornada de la liga española, el Barça aplastó al Valladolid cuatro a cero en el Camp Nou, el Madrid empató a uno contra el Málaga en la Rosaleda. El Barça se proclamó campeón, Raúl inspirado escribió su mujer artículo.
“El mejor campeón de la historia, ningún equipo de fútbol había logrado antes noventa y nueve puntos en la liga española y del mundo. Ante todo, hay que reconocer el trabajo del Real Madrid, los culés sabemos por experiencia que el Barça hubiera tirado la toalla muchas jornadas antes, el Real Madrid ha jugado hasta el final, quizás con un fútbol poco atractivo, pero han aguantado por su personalidad. Esta liga es el campeonato del Barça, del culé sufridor de toda la vida, del joven culé que únicamente conoce al Barça ganador de las dos últimas décadas. Nuestro equipo ha demostrado que es el mejor, nadie lo duda, ni siquiera en Madrid. El Real Madrid tiene su modelo prepotente, en el cual el dinero lo compra todo y que no vale la pena de hacer esfuerzos, es cuando doy la razón a los que dicen que el fútbol es el opio del pueblo. En cambio, el Barça es el sacrificio individual por el bien colectivo, es el trabajo diario para tener éxito en la vida, es mirar a la vida con orgullo, sí, pero sin faltar el respecto a nadie y a la vez sin tener miedo de nadie, es una humildad equilibrada complicada de conseguir, una ataraxia que ningún otro club de fútbol lo ha conseguido. A todas estas cualidades se demuestra que el fútbol no es opio. A los que dicen que la humildad no conduce un Ferrari u otro coche caro ¿qué responder? Los jugadores generan mucho dinero porque las personas consumen fútbol, no son banqueros ni empresarios ni políticos. Puede parecer contradictorio pero no lo es, tiene su lógica, el Barça nos hace felices”.
Raúl quedó contento con su artículo, recibió varias criticas del establishment merengue, ahora bien, el pueblo azulgrana estimó las palabras y muchos las recordarían para siempre. Miguel quedó extrañado cuando leyó el texto escrito, intentar justificar una humildad multimillonaria no era tarea simple, el chico no fue sincero al día siguiente cuando quedaron ya que le presentaba su novio, hecho que le provocó unos nervios estribados entre miedo e inseguridad.
-          Papá, es mi novio, se llama Joseph.
-          ¡OH! Como nuestro Señor. Yo soy Raúl.
-          Como el gran siete blanco.
-          ¿Cómo?
-          No se ofenda, soy madridista.
-          ¡¿Qué!? –Raúl no pudo decir nada más, cayó desplomado al suelo del disgusto.
-          Te dije que se lo comentases poco a poco ¡no de golpe!
-          ¡Lo siento! Me dijiste que había cambiado para bien.
-          ¡Pero no tanto! ¡No tanto! ¡Papá! ¡Papá! ¿Me escuchas?

Raúl no sobrevivió, fue una experiencia demasiada fuerte para él, a veces tampoco es bueno apretar tanto el cuerpo y la mente. Miguel aprendió que no podemos cambiar a la gente como uno quiere. El hijo dejó a su novio y nunca más supo de él. La madre de Miguel quedó afectada aunque más por su hijo que por ella misma. Los lectores de Raúl no se creían que había muerto uno de los mejores periodistas de la prensa deportiva, corrió la voz que falleció porque su yerno era aficionado del Real Madrid, tal tragedia emocionó al pueblo que bautizó al periodista como “mártir culé”.